¿Cómo saber si mi uralita tiene amianto?

Cómo saber si mi uralita tiene amianto es una pregunta que se hacen muchos propietarios de inmuebles, siendo esencial antes de realizar cualquier tarea de mantenimiento, retirada o cambio de la cubierta del tejado, ya que en caso de contenerlo y manipularlo, podría acarrear graves problemas de salud al inhalar sus fibras.

No todas las uralitas contienen amianto, pero si podemos establecer a rasgos generales que cualquier tejado de fibrocemento anterior al 2002 estará casi seguro compuesto por una mezcla de cemento con un 10-30% de fibras de amianto, siendo las más usadas el crisolilo y la crocidolita.

Nota

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¿Existen tejados de uralita sin amianto?

Podemos verificar que nuestro tejado de fibrocemento no contiene amianto si en las placas observamos la inscripción NT (Nueva Tecnología), estando en este caso fabricadas con fibra de vidrio y no siendo peligrosas para nuestra salud. Estas Uralitas al disponer de propiedades mecánicas muy inferiores se fabricaron en menor medida, siendo casos esporádicos en los que se usó.

Estas placas de uralita sin amianto, también se diferencian por su dureza y forma al romperse, pero no se aprecia tan fácil a simple vista y su manipulación sería peligrosa, por lo que ante la duda es mejor proceder a su clasificación como presunto material con amianto (pMCA).

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Metodología de inspección y detección del amianto

La metodología a continuación explicada está basada en la NTP 633: Detección de amianto en edificios (II): identificación y metodología de análisis del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de España del año 2003.

Esta metodología de inspección y detección del amianto establece las pautas a seguir para establecer un protocolo a seguir para detectar cualquier infraestructura, material, etc. que pueda existir en cualquier edificación o lugar a desamiantar.

  • Cronología de la edificación

    Se deben obtener la fecha de construcción y las diferentes obras de rehabilitación realizadas, ya que hasta el año 2002 en cualquier momento se ha podido utilizar este material.

  • Usos y características que ha tenido la edificación

    El amianto era muy utilizado por sus excelentes propiedades en muchos usos concretos, por lo que actividades salas de espectáculos públicos, empresas con maquinaria con alto nivel de ruido, habitaciones que precisaran insonorizarse, zonas de alto tránsito en las que se produjera gran desgaste en paredes y pavimentos, instalaciones de producción de frío/calor, distribución de aire de impulsión y retorno,  sótanos, aparcamientos, etc. deben ser especialmente inspeccionados.

  • Estudio de la ubicación de la edificación

    Hay que tener en cuenta que ambientes húmedos, cercanos a industrias contaminantes o la propia contaminación urbana aceleran el deterioro de materiales de revestimiento como los morteros aislantes de las fachadas, las placas o conductos de fibrocemento, perdiendo sus cualidades de compacidad y exponiendo al ambiente las fibras de amianto.

  • Conocer el buen uso y la conservación de la edificación

    Los edificios en los que se ha llevado un mantenimiento continuado tienen menos riesgo de liberar este peligroso material al ambiente. Esto es debido a que se habrán ido sustituyendo las estructuras que contenían amianto por otras o se habrán mantenido bien conservadas, por lo que el amianto estará bien confinado, sin riesgo para la salud. Tambíen puede darse el caso de que por desconocimiento dichos trabajadores de mantenimiento hayan estado expuestos sin protección a este peligrosísimo material y hayan expuesto al resto de personas.

  • Inspección de las estructuras con posible fabricación con amianto

    Como anteriormente hemos comentado no todos los tejados de uralita contienen amianto, pero ante la duda os recomendamos en todo caso no manipularlo y contar con la opinión de un técnico especializado.

    Para ello, tras contactar con una empresa especializada inscrita en el RERA, uno de sus técnicos se desplazará y extraerá una muestra con herramientas especializadas. Ante el riesgo de cualquier mínima contaminación se acoplarán aspiradores de polvo y partículas con filtros absolutos.

    Las muestras conseguidas se colocarán en bolsas o recipientes herméticos independientes, con doble envase para evitar la contaminación de la muestra en caso de que el exterior del envase se hubiese contaminado durante el proceso de muestreo, etiquetándose cada una con el lugar de donde se ha extraído.

    Tras la toma de las muestras se deben se debe fijar la zona con productos encapsulantes que impidan la dispersión de las fibras de amianto, limpiar adecuadamente las herramientas utilizadas, las zonas de trabajo, etc., así como tratarse como residuos contaminados con amianto la ropa utilizada y elementos de protección desechables, por lo que deberán gestionarse como residuos peligrosos y ser depositados en un recipiente doble.